En Otoño,
cuando inician a caer las primeras hojas, llega y comienza el cambio de
estación. Es donde pone la pincelada
final al verano y con él, la quinta estación para el calendario chino, dedicada
a la tierra y a recoger los frutos.
Al igual
que los árboles comienzan a despojarse de sus tonos verdes, convirtiendo los en
amarillo-rojizo, o marrón anaranjado. Tú lo habrás notado en tú cabello, como
en una mayor medida empieza a caer. Es uno de los primeros síntomas, para estar
en sintonía con esta época.
Las horas
de luz se igualan con las de la noche, para que poco a poco se vayan acortando,
los cantos de los pájaros ya no suenan con tanto brío. Suele estar más
encapotado y este suceso, para algunos les nubla la cabeza. Cambios de
horarios, mal humor porque no vemos el sol. Llovizna, hace viento, llueve un
poco más, hace más viento y con él, los primeros catarros y malestares.
En este
tiempo, nos enseña la naturaleza a que nos debemos preparar para el frío
invierno.
Una
oportunidad única para poder sopesar lo que has realizado durante el año y lo
que no has efectuado hasta el momento. Aprovecha el silencio nocturno y la
música diurna, para examinar con atención, las ventajas e inconvenientes sobre
cualquier asunto, meta o propósito. Poder elaborar y madurar tu lista de
intenciones con voluntad, siempre es posible.
Para las
personas que tienen carencias de vitaminas, o la astenia otoñal puede afectar bastante
en su organismo, les recomiendo; que mantengan una alimentación sana y
equilibrada con las frutas y verduras de esta temporada, aportando a nuestro
organismo todas las vitaminas, antioxidantes y minerales que nos ayudan a un
buen funcionamiento para nuestro cuerpo. Alimentos como los frutos secos; las
castañas, piñones, nueces, bellotas. Y las frutas y verduras como la calabaza,
manzanas, las coles de Bruselas, mandarinas, uvas, piña, las berenjenas,
naranjas y las granadas.
Con una
alimentación adecuada y llevando a cabo algún hábito nuevo, sino lo tenemos ya
adquirido en nuestra rutina como por ejemplo:
- Aprovechar y salir las horas de sol para tomar el aire y oxigenarnos.
- Respetar los horarios de sueño.
- Practicar ejercicio de forma moderada.
- Mantener una vida ordenada con horarios fijos.
- Practicar la meditación.
Las transformaciones son necesarias tanto interna,
como externamente. "En este momento las
semillas parecen dormir, pero cobijan las promesas del futuro, para que vayamos
fortaleciendo en acciones y así ir evolucionando"
Bendiciones
de Luz,
Sylvia Rodríguez